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Dicen que cuando él se propone algo, en la cancha, lo logra. La tarde del domingo fue una muestra de aquello. Jaime Iván Kaviedes convirtió un mal momento (su abuelo de crianza falleció) en una motivación para afrontar el partido ante la Universidad Católica.
Cuenta el argentino Víctor Marchesini, entrenador de Macará, que el "Flaco" le había comentado a sus compañeros de equipo que marcaría tres goles y se los dedicaría a don Benjamín Llorentty. Kaviedes cumplió. Con esa cantidad exacta de goles y con sus festejos mirando hacia el cielo.
En las tres acciones hizo fácil lo que es difícil para muchos futbolistas. En la primera definió con sutileza por encima del arquero. Marcó en la segunda con un remate de borde interno golpeando la pelota en el aire. Y en la tercera se metió en diagonal hasta el área, hizo una pared con Juan Carlos Ferreyra y remató cruzado cuando el argentino le devolvió la pared. Golazos.
Ese jugador que en 1998 prometió romper el récord de goleo del argentino Ángel Liciardi y lo hizo, y el autor del gol de la clasificación al primer Mundial de fútbol demostró en el Olímpico Atahualpa que su talento está intacto pese a volver después de dos años de retiro.
Lo que hizo Kaviedes el domingo no fue solo cuestión de un partido, según expresan el defensor Argenis Moreira y Marchesini. Confiesan que el "Flaco", como le dicen en el plantel, destaca en los entrenamientos diarios, que se esfuerza y que lucha.
"Muchos jugadores quisieran marcar tres goles en un partido, pero no lo logran. Él cumple lo que se propone.", señala Moreira, y agrega que es un lujo ser compañero del atacante mundialista.
El zaguero "Celeste" valora, como lo hicieron todos los compañeros y miembros del club, la difícil decisión que tomó tras conocer la muerte de su abuelo. "Las ganas de querer estar con nosotros por la situación en que nos encontrábamos fue especial".
El martes pasado Kaviedes pidió permiso a la dirigencia de Macará para viajar un día después a Santo Domingo de los Tsáchilas y acompañar a don Benjamín en una intervención quirúrgica, pero su abuelo le aconsejó que siga trabajando en el equipo, que no descuide su preparación.
Por eso, luego de recibir la mala noticia, prefirió continuar concentrado y jugar el partido del domingo.
"Otro no lo hubiese hecho. Es meritorio lo que ha hecho esta semana por nosotros.”, añade Moreira, quien saltó de emoción en la banca de suplentes cuando el "Nine" anotó el tercer tanto.
Marchesini, por su parte, comparte que el Kaviedes ya había mostrado en las prácticas de lo que era capaz. "El miércoles hicimos fútbol en espacio reducido y a dos toques. Él hizo cuatro goles. Estaba motivado y contento porque veía que iba a estar en el equipo titular.".
"Todo lo que está demostrando Kaviedes es producto de su esfuerzo y dedicación. La titularidad no se la di yo, él se la ganó. Él se ha propuesto salir adelante y lo está consiguiendo. Su motivación y sus ganas de progresar están haciendo que vuelva a ser el futbolista que todos queremos ver.", acotó Marchesini.
"Su actitud es maravillosa. Cuando entrenamos es el último en abandonar la práctica porque se queda más tiempo perfeccionando su juego, es un verdadero profesional,", manifestó el argentino.
"Él es un chico especial, tiene una humildad muy marcada. Lo tomó (el hecho de marcar tres goles) con bajo perfil, no quiso hablar con la prensa y se fue a visitar la tumba de su abuelito. Lo vi muy normal.”. Para el técnico, la recuperación de Kaviedes "va por buen camino".
Preguntado sobre si el triunfo se debió más a la calidad de Kaviedes que a un repunte del equipo, el ex defensor de Boca Juniors sostuvo: "Obviamente influye que un jugador haga tres goles, pero yo creo que sin una buena base es imposible que un jugador sobresalga como sobresalió el ‘Flaco’".
Kaviedes no anotaba un gol desde el sábado 16 de febrero del 2008, cuando convirtió el tanto del triunfo 2 a 1 de Liga de Quito sobre Espoli, por el campeonato nacional. Pasaron 743 días.
Kaviedes hizo tres goles en un partido tres veces anteriormente. La primera vez fue el 2 de diciembre de 1998, en el triunfo de Emelec 4 a 1 ante Técnico Universitario. El 29 de febrero del 2004 con Barcelona, en victoria 5 a 2 sobre Liga de Quito y en Copa Libertadores a Maracaibo.
Cuatro goles en un partido es un hecho que ha ocurrido dos veces. El 13 de diciembre de 1998, en la goleada 5 a 0 al Delfín y el 10 de febrero del 2007 jugando para El Nacional ante Emelec.
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